sábado, 29 de junio de 2013
Estefanía Pérez Priego
Mi lucha de Adolfo Hitler:
En esa época abrí los ojos ante los peligros que antes y apenas conocía de nombre y que nunca pude pensar que llegase a tener tan espeluznante trascendencia para la vida del pueblo Alemán: El marxismo y el judaísmo.
Ciertamente el inicio de un personaje histórico y su vista ante la realidad de su época antes de llegar a ser el dictador en que se transformó viéndose influenciado por sus vivencias durante la niñez y la adolescencia.
Adolfo Hitler quien nacido el 20 de abril de 1889 en Braunau am Inn (Austria), quien fue hijo de un agente aduanero que en su época era un trabajo con poco ingreso económico a diferencia de ahora que gracias a él gran mercado comercial del mundo ha ido abriendo brecha para los Negocios Internacionales.
El padre de Adolfo Hitler tenía la visión de lo que algún día llegaría a significar ser agente de aduana, pero A. Hitler no planeaba lo mismo. A lo largo de su preparación y a ojos de quienes le enseñaban lo veían como un poeta un pensador y así mismo como alguien que podría llegar a ejercer la Geografía. Pero él se dio cuenta que la oratoria era lo suyo también las personas vieron en el a un orador, el siempre fue creyente de su capacidad.
Al morir su padre y por consiguiente su madre se A. Hitler se emprendió en el camino hacia su futuro, “Con una maleta con ropa en la mano y una voluntad inquebrantable en el corazón Salí rumbo a Viena. Tenía la esperanza de obtener del destino lo que hacía 50 años le había sido imposible a mi padre. También yo quería llegar a ser algo pero en ningún caso funcionario.
Este era Hitler un idealista como cualquiera de nosotros pero con una enorme inconformidad en contra del judaísmo ya que para el opacaban a Alemania para Hitler los judíos tenían más dinero de los que los mismos alemanes podrían tener en su propia tierra.
Sus propias palabras dijeron “Así creo ahora actuar conforme a la voluntad del supremo creador: Al defenderme del judío lucho por la obra del señor”
Fuertes palabras con las cuales logramos darnos cuenta de la enorme inconformidad con la que contaba A. Hitler acerca de los judíos.
Mi opinión final acerca de este tan interesante libro es que no importa de dónde vengamos lo que hayan sido nuestros padres nosotros elegimos nuestro propio camino y nuestros propios ideales para la vida.
Aunque ciertamente influyen las personas a nuestro alrededor nosotros siempre somos quienes elegimos el camino por el que queremos continuar.
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